La palabra “fobia” viene del griego, y significa “pánico”. Es un trastorno de salud emocional o psicológico que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas, fruto de un impacto emocional negativo que se produce a raíz de una situación traumática, vivida por ti, o experimentada por otro. Representan un tipo de trastorno de ansiedad, de extrema intensidad, llegando incluso a tener un ataque de pánico en la situación en la que se presenta su objeto de miedo. 1 de cada 23 personas sufre alguna fobia, y el 33% lo sufre con las arañas.
Seguramente estés pensando en los tuyos.

Pues bien, hay una gran parte de las fobias heredadas, conductas aprendidas e imitación de conducta de otras personas, especialmente cuando se dan siendo pequeños, puesto que, aprendes a temer lo que los tuyos temen, tiene todo el sentido. El problema es cuando estos miedos, se convierten en fobias, acaban siendo desadaptativos porque te impiden y limitan a vivir con calma y libertad.

También, ver personalmente como otro individuo pasa una experiencia desagradable también puede llevarnos de forma inconsciente a adoptar ese miedo como si fuese nuestro.

Además, todas estas fobias tienen su propio nombre, y conforme evoluciona la sociedad van apareciendo nuevos nombres. Tenemos una gran variedad, desde los miedos a los espacios, agorafobia, claustrofobia, miedo a animales e insectos, miedo a otros humanos etc.

¿Y que hay de la intensidad? Hay personas que simplemente viven desagrado ante la situación temida, mientras otras entran en estado de shock y son incapaces de reaccionar o sienten incapacidad de controlar sus expresiones de angustia.
Después de conocer esto, la buena noticia es que, igual que tu mente aprendió esa asociación desadaptativa, también puedes des-aprenderla.

¿Como? Primero es importante que seas sincero hacia ti mismo, ante cual es el nivel real de ese miedo, y estar dispuesto a trabajar para tu evolución. Tu cuerpo, ha aprendido a sentir miedo ante la situación, y debes hacerle ver que no es así, no hay peligro, todo está bien. ¿y cómo aprende el cuerpo? Con la experimentación.

Es posible que conozcas técnicas de acercamiento a estímulos, si no es la primera vez que intentas solucionar este malestar. Estas técnicas, pueden ocasionar estrés al pensarlo, pero lo verdaderamente cierto es que te ayudarán mucho a superar tu miedo. Dependiendo del nivel de ansiedad, de la fortaleza psicológica y de los apoyos con los que se cuenta, conseguirás enfrentarlo antes o después, pero recuerda, que los miedos, son invención nuestra, y esas invenciones, nos están frustrando la calma vital.

Es aconsejable llevar un tratamiento psicológico pautado personalizado para poder superarlo con eficacia.

Toda persona es capaz de salir de sus propias trampas mentales.